Vinos de volumen: ¿lo barato sale caro? PDF Print E-mail
Wednesday, 09 June 2010 11:06
Por: Pilar Meré
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No siempre. Puntualicemos.
En materia enológica, el mundo se ha dividido en dos grandes rubros:
 
1. Los países tradicionalmente productores y consumidores de vino, con sus consecuencias en cuanto a historia, experiencia, procesos, etcétera, a los cuales se les conoce como países del viejo mundo o vinos de mundo tradicional: España, Francia, Italia, entre otros.
 
2. En contraparte, se encuentran los países emergentes, conocidos como países del nuevo mundo o vinos del nuevo mundo, quienes han aportado y enriquecido la producción desde muy diferentes factores: Australia, Sudáfrica, California, Nueva Zelanda, Chile, Argentina, México, entre otros.
 
La presencia y participación de los países de nuevo mundo ha tenido como una de las principales aportaciones y consecuencias, abrir las puertas a explorar prácticas enológicas y vitícolas diversas, con lo cual se ha roto con tradiciones y se han puesto a prueba nuevos conceptos.
 
Desde finales de los años setenta, en un contexto internacional, destaca el renacimiento de los vinos del nuevo mundo, los cuales se distinguen por condiciones de producción diferentes que se reflejan en variados estilos de vino, empleo de diversos canales de distribución y comercialización y consumidores con características particulares, entre las que cabe citar:
 
- Mayor apertura para el conocimiento y aceptación de productos innovadores y de vanguardia.
- Interés por conocer, probar y vivir la “experiencia del vino”.
- Ampliación del segmento en cuanto a sus características sociodemográficas, psicográficas y económicas (edad, ubicación, preparación cultural y académica, sexo, nivel socioeconómico, etcétera).
- Menor lealtad de marca.
- Consumidores más exigentes, guiados por un estilo particular de vida en el cual, el incremento de la tecnología ha favorecido considerar como un valor la rapidez de respuesta para la satisfacción inmediata de las necesidades y deseos.
 
Muchos de los vinos del nuevo mundo están destinados para un consumo inmediato y son, por lo tanto, vinos de muy fácil beber, ideales para un público que se inicia en el mundo enológico y/o una opción interesante para los paladares más exigentes. Pueden acompañar diversos platos ligeros y son, también, ideales como aperitivos. Están, por lo tanto, en sintonía con el estilo de vida de los consumidores actuales que desean que el vino que compran esté listo para beberse y que no requiera de la guarda para evolucionar y alcanzar su mejor punto, además de sumar: disponibilidad porque su elaboración permite la producción de volumen y, accesibilidad en cuanto a precio, dado que existe una menor inversión en proceso, insumos y tiempo por parte del productor sin merma de calidad. En esta sinergia, los productores han encontrado en el vino del nuevo mundo las características idóneas para satisfacer al novel consumidor y, a la par, elaborar productos cuyo consumo, desplazamiento y rotación se lleva a cabo en corto tiempo, puesto que el vino permanece un periodo breve en bodega (comparativamente con los vinos del viejo mundo que tienen un periodo de crianza en barrica y botella), y por lo tanto, en el caso de los vinos de nuevo mundo, la tendencia está enfocada a la producción de volumen y, desde luego, a un retorno de inversión mucho más inmediato.
 
En nuestro país, el segmento de precios bajos representa el 45% del volumen de vinos mexicanos. El canal de autoservicios y clubes de precio representa un 60% del mercado. Estos vinos, de calidad y precios accesibles son una opción ideal para incrementar la cultura del vino e incentivar el consumo moderado y responsable, pero consistente y sistemático que, a la postre, bajo estas características, no sólo es disfrutable sino benéfico para la salud.
 
Los vinos de producción masiva o vinos de volumen existentes en México, que reúnen un binomio ideal: “calidad/precio” son estupendos para su consumo diario, armonizan con la comida casera mexicana, son un complemento natural para acompañar los alimentos, por su precio están al alcance de mayores segmentos de mercado. Por último, y fundamental, al incrementar el consumo per cápita, favorecen una industria en franco crecimiento que incide en factores económicos de nuestro país.
 
“Cuando pienses en vino… decide por México”
 

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